DESDE EL MUDO TEMBLOR DE LA ESPERANZA
Poema ganador del concurso de poesía Ruta de la Plata en su quinta edición, año 1981.
En el sueño del hombre la noche abre sus alas,
estremece la oculta sensación de lo eterno.
El agua de las horas penetra por las almas
hasta inundar el soplo donde el silencio habita.
Contemplación que nace de la brisa del tiempo
en el momento justo de acallar las miradas.
Soledad compartida por sonrisas del aire
donde vuelan las almas de los pájaros muertos.
La sombra nace alegre de resplandores íntimos
y propaga sus noches con aliento de estrellas.
La penumbra del llanto desenreda sus olas
y el amor distribuye la ingravidez dcl alma.
Crespúsculos del ansia que del silencio brotan
y abren rosas doradas sin espinas del odio,
donde la niebla lanza su camino de sombras
y la sed desconoce su tristeza enterrada.
Ha llegado la hora de contemplar la dicha
en que penetra el hombre por la brisa del sueño.
El silencio deshace su luna de tinieblas
y el corazón sostiene la esencia del olvido.
De los trinos del aire brotan muros de ausencias,
íntimos, como piedras que humedecen la sangre,
hasta gravar la siembra del fuego que descubre
como el amor enciende su galope de sombras.
Es el canto que nace del aliento del alma
cuando el amor la cruza desoyendo sus huellas;
en su luz se detienen las miradas del tiempo
y en corazón ocupa la ausencia de la vida
Es el beso que incendia las estrellas del aire,
la intimidad del soplo que ensombrece la brisa;
cuando el espacio es alba donde la flor olvida
que su luz llueve un blanco manantial de caricias.
La risa es como el beso mas pleno del olvido
que proyecta una alegre desolación de llantos
y detiene en sus lluvias las alas del deseo
hasta hacer mas intenso su vuelo de esperanza.
Es aqui donde yace, silenciosa, la entrega
de los árboles rotos por el viento de agua,
donde el llanto mas íntimo destiende su origen
y las tinieblas mueren en el brocal del odio.
Aqui donde crepita la entrañable distancia
de los tactos ocultos que nublan el recuerdo,
y se enciende la dicha hasta quemar los labios
de la sed que desata su corazón de pájaros.
Aqui hay vientos que abrazan la luz por sus raices
y abastecen la sangre de copiosas miradas,
y en la copa del arbol donde nace el deseo
proclaman un ardiente resplandor de palomas.
Aqui la voz o el beso de la sed que proyecta
el amoroso esfuerzo que penetra en la dicha,
hasta sentir eterna la ansiedad de la sangre
y abrazar al deseo por su caudal de huidas.
Aqui gravita el hondo crujir de la esperanza;
que en la orilla del aire, soplo a soplo colmada,
se constituye en senda de inabarcables
que cuelgan sus luceros en los bordes del alba.
Aqui el fruto y el gozo del silencio que asume
la madurez profunda de los labios que afloran,
y en la piedra preñada de rumores de estrellas
anuncian el mas puro perfil de la sonrisa.



