A MIGUEL HERNANDEZ

Has quedado en la piedra, doloroso y profundo,
oculto en la infinita longitud de la ausencia:
el silencio es tu patria, pero tu voz se alza
animando planetas y estremeciendo sangres,
Viéndote tan adentro de tus propias raíces,
mordiendo a los gusanos con tu pasión de tierra,
quisiera por mis dedos llegar hasta tu muerte
y llenar tu esqueleto de alegres corazones,
Ya no sientes el peso de la vida en tus ojos,
cerrados para siempre, como dos cielos muertos.
has entregado al fruto la flor de tu palabra
y vienen de tu muerte senderos y caminos,
Yo quiero que me digan como abrazar tus huesos,
como hablar al silencio que tu piedra contiene.
yo quiero que me pongan un jardín en la boca
para llenar de besos tu calavera dulce,
Que me quiten el árbol que emociona mi frente
que me roben la brisa de mi suspiro intimo,
que me roben la rosa, pero que no me quiten
ese latir de pueblos que me dejo tu alma,
Sales de la penumbra como la luz del día,
esparciendo raíces, iluminando el viento,
y vuelves de la muerte sobre todos los surcos,
abriendo corazones con tu clamor de rayo,



