Sobre el dolor tragico de madrid
En los momentos trágicos y dolorosos de la vida se aprecia la enorme vulnerabilidad del ser humano. El dolor nos desnuda, nos despoja de las mascaras cotidianas, nos hace transparantes.
Viendo las imagenes, las noticias, las palabras, las lágrimas las emociones que rodean la tragedia de estos dias en Madrid, apreciamos hasta que punto necesitamos de los demas, hasta que extremo nuestra vida esta arropada por los demas, y sobre todo, por nuestros seres queridos, por esas personas que nos quieren y a quien queremos, que nos consuelan en nuestras tristezas y que gozan con nosotros en nuestras alegrias.
Cuando un golpe tragico, un accidente tragico, inexplicable nos deja sin nuestros apoyos vitales que son nuestros seres queridos, el desgarro interior es muy grande, nos sentimos solos, abandonados a todos los peligros de la vida, vulnerables al roce mas insignificante. Ver a un hombre con la voz ensombrecida por el dolor y las lagrimas aflorando a sus ojos tras la terrible perdida de su mujer y de su hija de siete años es algo escalofriante, la emocion se te clava en el pecho y te exprime las sales de los ojos y te nace el deseo de abrazar, de intentar consolar a ese hombre y a todos los familiares de la victimas.
Soy creyente, pero, no se porque, quiza por la debilidad de mi fe, en estos casos me surgen las dudas, niños de seis o siete meses, de nueve, diez y once años condenados por el destino a esta terrible muerte me sugieren la pregunta: ¿Por que Dios permite esto?, ¿Que motivos tiene Dios para permitir esto?, La verdad, que me perdonen pero no lo comprendo.
Pero son en estos momentos trágicos de la vida en los que me apoyo emocionalmente para seguir creyendo en la bondad del ser humano; la solidaridad, el cariño, la palabra de afecto, el tacto cálido, florecen a raudales entre las emociones contenidas, entre el dolor y las lagrimas.
Desde estas paginas perdidas en el inmenso oceano de internet quiero dejar mis brazos abiertos, mi voz abierta y mi sangre abierta para todos y todas los que hoy sufren las consecuencias de esta tragedia.



