y aconteció el silencio
y aconteció el silencio
una noche de invierno,
cuando la soledad,
gota a gota, se olvida
y al menor ruido, roto,
de un galope lejano,
en un paisaje azul
aun se perfila
la libertad alada del deseo
* * *
Tu tienes un paisaje escondido
en el piélago azul
de la mirada
y hay peces en su orilla
agónicos de ausencias
donde yo te buscaba,
cada tarde,
por el sangrante ocaso del olvido.
* * *
Callaré en tu palabra
cuando llegues
rompiéndome las luces
del silencio,
cuando abras a mis manos
la flor de un nuevo día
y tenga, ya, el sonido
de tu piel en mis ojos;
o liberar del aire
paisajes de tu ausencia
regresados al beso:
tacto de labios
traspasado de luz
aquel olvido.
* * *
El eco es el espejo
del sonido
y el eco de de tus manos
refleja las caricias
que nunca pude darte.
El eco es el espejo
del sonido
y el eco de tu boca
refleja las palabras
que nunca, al fin, te dije.
El eco es el espejo
del sonido
y el eco de tu ausencia
me pronuncia en los ojos
el inquieto silencio de tu imagen
para mirar tu voz
ya sin retorno.
* * *
De mar es el recuerdo
o caricia en la piel
de tu mirada.
Alfileres que cortan
el nardo de las olas
en una inalcanzable
y constante agonía.
y la sombra acaricia
el silencio cansado
de la tarde
que se pierde en tus ojos
cabalgando la brisa de la espuma.
* * *
Tu mirada se inunda
de aquel otoño antiguo,
como un agua soñada
en el cauce del tiempo
y en la luz amarilla
de la tarde,
por el noviembre rosa
de tus manos;
agonizan, heridos de tus besos,
los pájaros alados
de la noche.
* * *
Acumulados amaneceres
se agrupan en tu vientre
y despiertan miradas
que alimentan la luz
de un nuevo día.
Y, al fin, el nacimiento
del amor.
solo un tacto de vida
para quedar,
ya, todo,
en el recuerdo.



